Hidroterapia en Vista Alegre: Rehabilitación en el Agua

Por qué el agua facilita la rehabilitación, en qué casos se indica y cómo es la sesión. Agenda tu sesión de hidroterapia.

Hidroterapia en Vista Alegre: Rehabilitación en el Agua

La hidroterapia es la rehabilitación dentro del agua, y su ventaja no es que sea agradable: es física. El agua permite mover una articulación que en tierra no soportaría el peso del cuerpo, y eso adelanta semanas el inicio del trabajo activo.

Por qué el agua facilita el movimiento

  • Flotación: sumergido hasta el pecho, el cuerpo pesa alrededor de un 30 % de su peso real. La articulación trabaja sin sobrecarga.
  • Resistencia progresiva: el agua se opone al movimiento en todas direcciones, y la resistencia aumenta con la velocidad. El propio paciente regula la intensidad.
  • Presión hidrostática: ayuda a reducir la hinchazón y mejora el retorno venoso.
  • Calor del agua: relaja la musculatura y disminuye el dolor.
  • Seguridad: el riesgo de caída desaparece, y eso da confianza a quien la ha perdido.

En qué casos se indica

  • Después de una cirugía de rodilla, cadera o columna, cuando se autoriza la carga parcial.
  • Artrosis avanzada, donde el ejercicio en tierra resulta doloroso.
  • Fibromialgia y dolor crónico generalizado.
  • Rehabilitación neurológica, por la seguridad y el apoyo que da el agua.
  • Obesidad con limitación articular.
  • Personas mayores con miedo a caerse.
  • Deportistas en fase temprana de recuperación de una lesión.

Qué llevar y cómo prepararse

Traje de baño, toalla, chanclas antideslizantes y gorro si el centro lo pide. Conviene no entrar en ayunas ni justo después de una comida abundante, hidratarse antes y después, y avisar de cualquier herida, por pequeña que sea.

Cómo es la sesión

Se realiza en una piscina climatizada, habitualmente entre 32 y 34 grados, con el agua a la altura del pecho o la cintura según el objetivo. El fisioterapeuta dirige desde el borde o dentro del agua, y puede usar flotadores, churros y pesas acuáticas.

Dura entre 30 y 45 minutos. No hace falta saber nadar: se trabaja de pie, apoyado y siempre con supervisión. Conviene llevar traje de baño, toalla, chanclas antideslizantes y gorro si el centro lo exige.

Conviene salir del agua despacio y abrigarse enseguida: el contraste con el ambiente después de media hora en agua caliente puede marear, sobre todo en personas mayores o con la presión baja.

Qué se trabaja dentro del agua

Marcha, con distintos apoyos y velocidades; equilibrio, aprovechando que una pérdida no termina en caída; movilidad articular, llevando la articulación a rangos que en tierra aún duelen; fuerza, usando la resistencia del agua o pesas acuáticas; y capacidad aeróbica, con desplazamientos continuos.

Cuándo no se puede

Heridas abiertas o infección de la piel, incontinencia no controlada, infección urinaria o respiratoria activa, fiebre, insuficiencia cardíaca descompensada, y epilepsia no controlada sin supervisión específica.

Qué esperar

El alivio dentro del agua suele ser inmediato y notable, y ese es a la vez su riesgo: la ausencia de dolor invita a hacer de más, y las molestias aparecen horas después. La progresión la marca el fisioterapeuta.

La hidroterapia casi nunca es el tratamiento completo: es la fase que permite empezar a moverse antes. El objetivo es volver al trabajo en tierra en cuanto la articulación lo tolere, porque es ahí donde se recupera la fuerza y el equilibrio que la vida diaria exige. Ese paso se planifica desde la evaluación inicial.

Preguntas frecuentes

¿Necesito saber nadar?

No. Se trabaja de pie, con apoyo y bajo supervisión constante.

¿A qué temperatura está el agua?

Habitualmente entre 32 y 34 grados, más cálida que una piscina recreativa, para relajar la musculatura.

¿Cuánto dura la sesión?

Entre 30 y 45 minutos, según la tolerancia y el objetivo del tratamiento.

¿Sustituye a la fisioterapia en sala?

No. Es la fase que permite empezar antes; la fuerza y el equilibrio se recuperan en tierra.

¿Quién no puede hacerla?

Quien tenga heridas abiertas, infección activa, fiebre o incontinencia no controlada, entre otros casos.

Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica. El diagnóstico y el tratamiento deben ser establecidos por un profesional de la salud tras una evaluación individual.

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